(fragmento de "La Historia de las Miradas")

... Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres.

Y la más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse. Ver más

en color,

porque la vida es color y así la siento

en blanco y negro, 

para evitar que nada lo enturbie, que nada se interponga, si bien soy consciente que en ello intervengo realzando, distorsionando o interpretando emociones y sentimientos ocultos. 

siempre presente el prisma de nuestra mirada y nuestro latido interno, constatando que no existe una realidad única, tan solo vivencias singulares.

sonrisas que son máscaras o no, 

ungüentos y pócimas, incisiones y tatoos… 

caminos y senderos por cuyas grietas se abre paso el alma,

soledades en soledad o en el más ruidoso y abrumador caos.